El registro de Windows es una de las piezas clave del sistema operativo de Microsoft. En este artículo intentaremos aclarar qué es exactamente y cuál es su utilidad concreta
Puede que hayas oído hablar del registro de Windows. Es una parte del sistema a la que no sueles acceder normalmente, a no ser que quieras hacer algo allí muy concreto y específico. Generalmente su modificación se deja sólo a los usuarios muy avanzados o a expertos, por lo que es lógico que Microsoft no lo ponga a la vista de todo el mundo. Seguro que en alguno de nuestros artículos lo hemos mencionado en alguna ocasión como parte de un ajuste o configuración para conseguir algo, pero nunca nos hemos parado a explicar con detalle qué es o para qué sirve, cosa que vamos a remediar ahora.

¿Qué es el registro de Windows?

El registro de Windows es una base de datos encargada de almacenar los ajustes de configuración y opciones del sistema operativo. Aquí se guardan los ajustes del software, la información relativa a nuestro hardware, la configuración del sistema operativo y etcétera. Como decíamos antes, se trata de un componente capital del sistema operativo que no se debe tratar a la ligera.

Cada vez que instalamos un programa nuevo en el ordenador, se añaden un nuevo cojunto de instrucciones y archivos al registro, que se almacenan en una ubicación específica para este programa. Por ejemplo, supón que acabas de instalar Word y que configuras una nueva fuente predeterminada para usar en cada nuevo documento que abres. Este pequeño cambio se guarda en el registro, donde el programa consultará la instrucción para que no tengas que cambiarla cada vez que lo abras.

La información que se almacena en esta parte del sistema operativo suele ser usada como referencia. De aquí Windows extrae datos como los perfiles de los usuarios, qué tipo de archivos puede crear una aplicación o incluso qué puertos están ocupados por periféricos y están funcionando.

Cómo acceder al registro de Windows

Para abrir el regfistro de Windows abre el menú Inicio y escribe regedit. Pulsa la tecla Intro y ya está, ya estás viendo el editor del registro de Windows y, por tanto, todo lo que hay en él y todo lo que puedes modificar.

[SOLO LOS USUARIOS REGISTRADOS PUEDEN VER LOS ENLACES. ]

Dicho esto, vale la pena recordar nuevamente que, a no ser que sepas bien lo que estás haciendo, es mejor no tocarlo. De nuevo insistimos en que es una parte vital; de modificar algún valor al azar podrías llegar a "romper" todo el sistema operativo.

¿Para qué sirve el registro de Windows?

Ya os hemos dado alguna pincelada de su posible utilidad algo más arriba: ¿de qué te sirve el registro de Windows como usuario? La respuesta es realmente simple: personalización extrema del comportamiento del sistema operativo.

La auténtica personalización va mucho más allá de cambiar el aspecto visual de las ventanas o el fondo de pantalla. Cuando usamos este término lo hacemos intentando dejar claro que se trata de hacer del sistema lo que el usuario necesita. En este caso, el registro de Windows sirve para hacer eso mismo. Por supuesto también afecta al aspecto visual, pero quedarse sólo con esa definición del término es tremendamente simplista.

A través del registro de Windows podemos hacer, por ejemplo, que las aplicaciones se abran por defecto en el tema oscuro, cambiar el tiempo que tarda en aparecer información sobre un ítem de la pantalla al dejar el puntero del ratón sobre él e incluso desactivar por completo Windows Update.

Vale la pena comentar que el registro de Windows deja algunas líneas de código basura al desinstalar un programa, que se pueden borrar con utilidades de limpieza. Son extensiones de programas que no se utilizan, así que puedes eliminarlas sin miedo para que dejen de ocupar espacio en tu disco duro.

Fuente: Sergio Agudo / Malavida