La cuenta atrás continúa y el adiós a Windows 7 está cerca, el 14 de enero de 2020 cuando Microsoft finalice el soporte técnico y el sistema operativo se quede sin actualizaciones de seguridad.

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Windows 7 es uno de los sistemas operativos más exitosos de la historia, pero todo tiene su fin y a poco más de tres meses de la finalización del soporte técnico oficial, tiene una cuota de mercado tan amplia (alrededor del 30% de los escritorios informáticos) como para preocupar a la industria.

El problema es que el sistema que de manera natural tendría que reemplazarlo, Windows 10, ha sido un «quiero y no puedo» desde el lanzamiento y le ha costado más de tres años en superar en cuota de mercado a Windows 7 a pesar de todas las estrategias (no todas con buenas artes) empleadas por Microsoft, desde una migración gratuita insistente hasta la saciedad a la retirada de las licencias OEMs para que todos los equipos nuevos preinstalaran Windows 10, pasando por no ofrecer nuevas tecnologías a Windows 7 (DX12, Edge, Cortana…) para «obligar» a la actualización. La polémica sobre la privacidad y la telemetría de Windows 10 y los fallos graves en las actualizaciones no han ayudado.

La historia se repite y todo apunta que Microsoft no podrá evitar un nuevo «caso Windows XP» y decenas de millones de equipos quedarán expuestos a ataques informáticos aprovechando las vulnerabilidades no parcheadas al no recibir actualizaciones de seguridad.

Y en Windows hay malware para dar y tomar… Es el sistema más usado en ordenadores personales y el más explotado. El problema alcanza al segmento de consumo y también al empresarial, y afecta no solo a los propios equipos, sino a las redes empresariales donde se instalan.

Es claro que es hora de pensar qué hacer con los equipos donde está instalado Windows 7. Para el cliente final, Microsoft recomienda la actualización a Windows 10 o la compra de un nuevo equipo que lo lleva preinstalado. Es la solución más natural, pero no la única. Otra es mantener Windows 7 con el riesgo comentado (no recomendado), extremando la precaución en su uso; cambiar de plataforma y adquirir un Mac de Apple con macOS o dar el paso a Linux con alguna de las distribuciones GNU/Linux disponibles, algunas diseñadas precisamente para acoger a usuarios de Windows.

En empresas, las migraciones masivas a Windows 10 que están en marcha será la solución más utilizada. Como muchas de ellas no estarán completadas a tiempo, Microsoft ha anunciado varios programas para ampliar el soporte extendido más allá de enero de 2020 y mitigar la situación. Uno de ellos es el FastTrack Center Benefit for Windows 10, y estará disponible para empresas que compren un mínimo de 150 licencias de Office 365 ProPlus o de Microsoft 365.

Microsoft también ofrecerá actualizaciones de seguridad de Windows 7 sin coste adicional durante un año para entidades empresariales y educativas que firmen un acuerdo concreto con la compañía.

Más recientemente, consciente de la gran cuota de mercado, Microsoft anunció otro cambio importante, explicando que las actualizaciones de seguridad extendidas, o ESUs, se ofrecerán a empresas de cualquier tamaño hasta 2023. Según el plan original, solo los clientes de Windows 7 Professional y Windows 7 Enterprise con un contrato de Licenciamiento por volumen eran elegibles para ESU.

Recuerda. El soporte técnico de Windows 7 finalizará el 14 de enero de 2020 y dejará al sistema operativo abierto a ataques de todo tipo de malware. Recomendamos la actualización a Windows 10 o alternativas como macOS o Linux.

Fuente: muyseguridad.net